Los niños que definen metas tendrán éxito. Te decimos como ayudarles a definirlas y alcanzarlas.

Enseñar a los niños a que se propongan metas es importante para que puedan entender, desde una edad temprana, la importancia de tener objetivos, planificarlos, trabajarlos y alcanzarlos. Esto hará que poco a poco vayan obteniendo un sentido de responsabilidad que en el largo plazo les permitirá tener éxito.

Tal como lo dice Antoine de Saint Exupery “Una meta sin un plan, es simplemente un deseo” y eso es lo que se pretende, que las metas y sus sueños no queden en simples deseos o en recuerdos que no se alcanzaron. Es por eso que las siguientes recomendaciones ayudarán a que los niños puedan alcanzar sus objetivos:

  1. Definir metas. Los niños deben de tener metas claras. Es importante tomar en cuenta sus sueños, sus gustos y las actividades que les apasiona. Ejemplos de metas pueden ser: alcanzar mejores calificaciones en matemáticas, convertirse en un jugador importante del equipo de fútbol de la escuela o realizar una rutina muy buena en gimnasia. Cuando las metas son claras el camino se vuelve más fácil.
  1. Planificación y estrategia. Una vez que el niño tiene sus metas claras, planear cuales son los pasos a seguir para conseguir cumplirlas es un paso importante. En el caso de las calificaciones, se puede trabajar en un horario de tarea y estudio.
  1. Acción y medición. Dejar que los niños realicen su esfuerzo para alcanzar sus metas permite ver, observar y analizar cómo es que se está ejecutando lo que se planeó. Medir el esfuerzo y rendimiento de cada meta ayuda a identificar qué tan cerca o lejos se encuentran los niños de sus objetivos. En caso de que los resultados no se estén dando como se espera, no es necesario cambiar las metas, es cuestión de ser flexibles y ajustar la planeación y mejorar la estrategia. Deben aprender a no renunciar y luchar hasta el final.
  1. Evaluación final. Les permitirá observar con precisión y exactitud su desempeño a lo largo del año. No alcanzar metas no está mal, pero si se les debe motivar a que siempre se puede mejor año tras año.

Los padres tienen mucha influencia en los niños, es por eso que deben ser una fuente de inspiración, motivación y liderazgo. El diálogo constante entre padres e hijos se convertirá en una pieza fundamental para que los niños puedan alcanzar sus metas y mejorará la comunicación familiar dando lugar a que se tenga un mayor ambiente de confianza.

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